Por el Ing. Eduardo González, Director de Desarrollo de Negocio
Todos los días gestionamos riesgos, quizá sin darnos cuenta. Elegir caminar por un callejón obscuro o evitarlo, o conducir un auto con la posibilidad de golpear a otros vehículos, que otros nos impacten o incluso afectar a peatones, son ejemplos cotidianos. Conducir adecuadamente, respetar los límites de velocidad y las señalizaciones ayuda a mitigar que estos eventos sucedan. Asimismo, contar con un seguro de auto vigente nos permite transferir parte de la responsabilidad en caso de que algunos de estos eventos se materialicen.
Al pensar en la palabra riesgos, generalmente la asociamos con una contingencia o con una connotación negativa; sin embargo, en la gestión de riesgos no siempre es así. Un riesgo se define como cualquier evento que tiene probabilidad de ocurrir y que puede impactar en los objetivos del proyecto. Existen dos tipos: riesgos negativos, que debemos tratar para reducir su impacto, y riesgos positivos, cuyos beneficios debemos maximizar. De ahí la importancia de gestionarlos: cada proyecto enfrentará situaciones particulares que pueden retrasarlo o, por el contrario, favorecerlo.
Los riesgos son procesos vivos y, por ello, requieren gestión. Cualquier actividad productiva implica riesgos y no se puede ser indiferente ante ellos. La gestión de riesgos ayuda a tomar decisiones que permitan a las organizaciones evitar afectaciones económicas o, en su caso, reducir al mínimo su impacto.

De acuerdo con el Project Management Institute, en la gestión de riesgos de un proyecto se debe planificar su gestión, identificarlos, analizarlos, planificar e implementar las respuestas y monitorearlos durante todo el ciclo de vida del proyecto.
El principal objetivo de la gestión de riesgos es aumentar la probabilidad y el impacto de los riesgos positivos, así como disminuir la probabilidad y el impacto de los negativos, con el fin de optimizar las posibilidades de éxito de cualquier proyecto.
El principal riesgo de cualquier proyecto o empresa es no reconocer los riesgos. Una correcta gestión de riesgos se convierte en una herramienta fundamental para la toma de decisiones estratégicas en cualquier proyecto u organización.
“En los grandes proyectos siempre hay incertidumbre; una adecuada gestión de riesgos genera dirección y ventaja”
